

El rock pierde una de sus figuras más icónicas. David Johansen, líder y vocalista de los legendarios New York Dolls, falleció a los 75 años tras una prolongada lucha contra el cáncer. Con su partida, se apaga la última chispa de la banda que cambió para siempre el rumbo del punk y el glam rock en los años 70.
Los New York Dolls fueron más que una banda; fueron un estallido de actitud y rebeldía en una época donde el rock comenzaba a endurecerse y la teatralidad chocaba con la agresividad de una nueva generación. Nacidos en el caos de la escena neoyorquina, con sus atuendos extravagantes, su sonido ruidoso y su desfachatez sin límites, marcaron la senda que luego seguirían grupos como los Ramones, Sex Pistols y Guns N’ Roses.
Johansen, con su inconfundible voz áspera y su carisma inquebrantable, se convirtió en el alma de la banda. Tras la disolución de los Dolls en 1976, siguió explorando la música bajo diferentes facetas. Como Buster Poindexter, reinventó su carrera en los 80 con un sonido más lounge y sofisticado, alejándose del caos del punk pero sin perder su esencia.
Ahora, con su partida, el legado de los New York Dolls queda sellado en la historia del rock. Johansen no solo fue el último de ellos, sino el último testigo de una era donde la música era puro desenfreno, un manifiesto de libertad sin concesiones. Su voz seguirá resonando en los acordes sucios y vibrantes que definieron a una de las bandas más influyentes de todos los tiempos.

David Johansen se ha ido, pero su grito sigue intacto en el eco del punk.
