
El mundo del cine se prepara para un evento sin precedentes. El aclamado director británico Sam Mendes, reconocido por películas como American Beauty y 1917, ha decidido llevar a la gran pantalla la historia de los Beatles… pero con una vuelta de tuerca que ha dejado a la industria en vilo. En lugar de una sola cinta biográfica, Mendes dirigirá cuatro películas distintas, cada una centrada en la vida y visión de uno de los integrantes del legendario cuarteto de Liverpool: John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr.
Lo más sorprendente es que las cuatro películas se estrenarán de manera simultánea en abril de 2028, un hecho inédito en la historia del cine. Esta decisión no solo representa un desafío narrativo y de producción, sino también una jugada arriesgada desde el punto de vista comercial y artístico. Pero si alguien puede hacerlo, es Mendes.
El proyecto ya cuenta con un elenco prometedor. El actor irlandés Paul Mescal, nominado al Oscar por su trabajo en Aftersun, interpretará a Paul McCartney, mientras que Harris Dickinson, conocido por su papel en The King’s Man y Triangle of Sadness, dará vida a John Lennon. Aunque aún no se han revelado los actores que encarnarán a George Harrison y Ringo Starr, la expectativa crece con cada nuevo detalle que se filtra.
Sam Mendes ha declarado que su objetivo es ofrecer una visión poliédrica de la historia de los Beatles, explorando cómo cada uno de sus miembros vivió los mismos momentos desde perspectivas muy distintas. El proyecto promete una experiencia cinematográfica que trasciende la clásica narrativa biográfica: se tratará de una inmersión profunda en la intimidad emocional, los egos creativos, los conflictos internos y el fenómeno cultural que representó la banda más influyente del siglo XX.
La ambición del director también se refleja en la forma en que serán estrenadas las películas. El público podrá elegir con cuál comenzar y en qué orden verlas, permitiendo que cada espectador construya su propio relato de los Beatles. Esta propuesta rompe los esquemas tradicionales del consumo cinematográfico y propone una experiencia casi interactiva, que recuerda a la dinámica de piezas de museo o exposiciones artísticas.
Este monumental proyecto cuenta con el respaldo de Sony Pictures y, por supuesto, con la aprobación de los miembros vivos del grupo, Paul McCartney y Ringo Starr, así como de los herederos de Lennon y Harrison. El nivel de colaboración con los Beatles ha sido total, lo cual augura un retrato fiel, pero también íntimo y revelador.
A tres años de su estreno, ya se especula que estas películas podrían convertirse en una revolución dentro del cine biográfico musical, a la altura de clásicos como Bohemian Rhapsody o Rocketman. Con Sam Mendes a la cabeza, todo apunta a que no solo será un homenaje a los Beatles, sino también un hito en la historia del séptimo arte.